martes, 8 de octubre de 2013

El falso Guerrillero por Luis Garcia Bravo





El falso guerrillero


Era una práctica usual, incluso frecuente, culpar de todo tipo de actuaciones y hechos delictivos a los guerrilleros antifranquistas que estaban luchando en el monte, y no cabe la menor duda que en la mayoría de los casos el autor o autores de tales acusaciones nunca se conocieron ni tuvieron que responder por ello.

Conocemos muchos historias que nos han llegado a través de testimonios orales procedentes de toda la geografía española, la mayoría de ellas dramáticas, que quedaron en la memoria de los pueblos, cada vez más tergiversada y que dejaron señalados para siempre como culpables a los guerrilleros.

Los hechos que queremos dar a conocer constituyen una prueba más de las injusticias atribuidas a las diversas partidas de guerrilleros que operaron en la zona del Campo de Gibraltar. Algunos de dichos hechos han quedado dentro de la picaresca ante las necesidades económicas de aquellos momentos.

Investigando en los archivos tropezamos con una causa, la cual, en un principio sólo parecía una muestra más de la anécdota picaresca, pero luego pensamos que sería bueno darla a conocer. Los nombres propios de las personas implicadas, así como de los comercios que se citan, han sido cambiados con el fin de no molestar a nadie y evitar cualquier malentendido, lo que en modo alguno beneficiaría a nadie.

Los hechos ocurrieron en la Línea de la Concepción durante 1948. Ese año en zona del Campo de Gibraltar, se habían producido varios enfrentamientos, detenciones e incluso muertes de algunos integrantes de las partidas de guerrilleros con la Guardia Civil. La guerrilla antifranquista se enfrentaba a los últimos años de su existencia y se vivían momentos muy dramáticos en la zona, siendo raro el día en el que no había alguna noticia al respecto.



Quizás esta situación fue la que provocó que un vecino de La Línea de la Concepción, llamaba José y de profesión albañil, decidiera enviar un anónimo a los industriales de la ciudad con la intención de pedirles dinero.

Así el 29 de septiembre de 1948 el dueño de unos almacenes de tejidos de la citada ciudad recibió una serie de escritos con amenazas. Literalmente este primer escrito decía lo siguiente:

28 septiembre de 1948

Señor don Pedro nos alegramos que al ser esta en su poder goce de un perfecto estado de salud le pedimos nos perdone que no dirijamos a usted, pues el motivo es que hay que llevar la causa así y esperamos de usted lo siguiente que deposité en el fortín que está en la carretera del cementerio la cantidad de 20.000 Ptas, esto ha de ponerlo usted sobre el muro por la parte que da a la carretera enterrándolo a unos 10 cm de profundidad poniendo una cruz con tiza en el muro sobre el lado donde se encuentra el contenido esperamos de usted que no dará un paso mal dado porque sería algo desagradable para ustedes.
Se despide de ustedes sus buenos amigos que nunca lo molestarán más hasta el día que se le pueda recompensar que será pronto.

El segundo escrito que se recibía estaba escrito en estos estos términos:

Señor don Pedro estas cuatro líneas se la mandamos para darle por enterado de que recogimos el sobre en blanco el cual usted creía que nos iba a y engañar pero ha sido todo lo contrario el engañado ha sido usted se ha querido mirar en la cantidad que le mandamos a pedir pero nosotros como buenos amigos de usted no se lo tomamos en cuenta pero si le comunicaremos en tanto usted como su familia se ha condenado a no salir del cuadro de La Línea y al mismo tiempo le advertimos que se ande usted con ojo porque este asunto no es un juego de niños como usted se lo ha tomado, porque los que le escriben son los que se juegan la vida cada cinco minutos y si usted no lo cree así juega usted otra vez con nosotros por segunda vez y vera entonces usted como se le su merecido a dónde, usted menos se lo piense y lo llevaremos junto a nosotros para que visite nuestros hoteles que es la serranía hasta que Dios quiera que podamos ir a nuestras casas pero ahora le exigimos que deposité la cantidad de 30.000 Ptas en el siguiente sintió que es de 20 a 30 m antes de llegar al cruce de Puente Mayorga saliendo de aquí a mano derecha con las siguientes señas pondrá usted sobre el sitio del contenido un pedazo de loseta sin más que decirle hasta su respuesta que puede usted como mejor vea que es tierra que se eche a usted encima para mañana día dos de octubre.

Tanto el primero como el segundo anónimo fueron entregados por el tal don Pedro, de profesión industrial, a la la policía y fueron éstos quienes prepararon un sobre que fue depositado por un empleado del primero en el lugar señalado, montando la fuerza pública el correspondiente servicio de vigilancia, el cual no daría ningún resultado puesto que nadie se presentó a recogerlo.

El día 7 del mismo mes fueron entregados en la misma comisaría otros tres anónimos, dirigidos esta vez a un tal Andrés, de profesión panadero y domiciliado en la calle Santa Isabel la Católica. Estos escritos habían sido echados por debajo de la puerta de su casa los días 6 y 7. En tanto que otro anónimo fue recibido por un tal Diego, industrial, con domicilio en la calle Granada, que también fue echado por debajo de la puerta.

Todos estos escritos, según la policía, habían sido escritos por la misma mano. En cada uno de ellos se exiguía que se depositara 5.000 pesetas y aparecían firmados por el teniente de los guerrilleros de Jimena, (a) Diego del Ajuste

Este tercer escrito venía a decir lo siguiente:

Camarada Andrés estas cuatro líneas te las mandamos para comunicar que necesitamos de tu ayuda para nuestros hermanos así que esperamos de ti que deposites la cantidad de 5.000 Ptas, esto lo depositarás en el sitio que atrás te indicamos, el motivo de no existir temas es teniendo consideración continua por ser de izquierdas igual que nosotros si piensas de la parte pues por nosotros puedes hacerlo que entonces ya te lo tendríamos en cuenta se despiden de ti tus hermanos que lo son y qué no te molestaran más.
El teniente de los guerrilleros de Jimena esta te la mandamos con el enlace Lo pondrás tu debajo del puente enterrados sobre el sitio indicado y sobre el sitio del contenido una cruz con carbón en la fachada indicada. Para mañana día 6




El cuarto escrito decía:

Jimena 6 de octubre de 1949
Camarada Andrés esta es para hacerte saber que de hoy a mañana todo lo mas tarde es cuando tienes que comparecer a lo que tu sabes esta te la mando con mi enlace que espero tu respuesta sea buena.
Se despide de ti el camarada Diego del Ajuste

El quinto escrito recibido:

Jimena 8 de octubre de 1948
Le escribo estas cuatro líneas para que usted vea que a pesar de su traición y emboscada contra los hombres que luchan por el gobierno de la republica yo le pongo en advertencia que adonde quiera que lo vean algunos de mis hombres tendrán el honor de cogerlo y traerlo junto a mi, para darle su merecido como un perro que es usted.
Se despide el que se rie de los traidores como usted y de la policía del régimen de Franco.
Diego del Ajuste

Un sexto escrito

Señor Don Antonio le escribimos estas cuatro letras para hacerle sabe que el día 4 del actual mes deposite la cantidad de 15.000 pesetas en el siguiente sitio, pasado el campamento sobre la fachada de la Villa Victoria, a la izquierda saliendo de La Línea, esto lo enterrara usted sobre la muralla que da a la carretera poniendo usted la siguiente contra seña, que es una cruz pintada con carbón y en caso que no la pusiera tenga usted en cuenta que hemos tenido y tenemos ocasión de llevarnos a su hijo a la sierra con nosotros porque todos los días bajamos al pueblo que queremos, aunque somos perseguidos políticos y el que se atreva a hacer algo contra nosotros se la tiene que jugar, igual que nosotros esperamos de usted que haga las cosas, como deba, si usted intentara de prepararnos alguna emboscada se le amargará la vida.
Se despide de usted sus amigos que no le molestaran más si hace las cosas como se le mandan. Para el día cuatro a las doce de la noche.
Puede usted obrar como mejor crea.

Por otra parte, sobre las 18 horas del día 8 de octubre de 1948, delante del mostrador de una librería se encontró un sobre azul dirigido a don Eleuterio. Su hija tras consultar con sus hermanos acordaron esperar a otro miembros de la familia para que ese mismo día lo llevara a comisaría.

Este nuevo anómino decía:

Jimena 8 de octubre de 1948
Sr. Don Eleuterio le escribimos estas cuatro letras para comunicarle que deberá depositar en el sitio que se le indicará en la pagina siguiente para mañana nueve del actual mes la cantidad de 5.000 pesetas al no comparecer con estas nos veremos obligados a obrar de otra manera que será la siguiente, llevándonos a usted o alguno de sus familiares a si que espero de usted que no dará parte a la policía y entonces no vería a su nieto más. Se despide de usted todos los de la banda y en particular el jefe que es, Diego del Ajuste.



La policía, tras diversas investigaciones a tenor de los anónimos que recibieron los industriales, procedió a depositar los sobres, simulando que contenían la cantidad pedida en los escritos. Esta estrategia daría algunos resultados. Según la policía, sobre las 18 horas del día 7 de octubre de 1948, fue sorprendido un individuo que, viniendo de Puente Mayorga, se apartó del camino que traía y al llegar a la altura de una alcantarilla, bajó a la cuneta y tras mirar a un lado y otro, para asegurarse que no era visto por nadie, se agachó y recogió uno de los sobres, momento en el que fue detenido por la propia policía, apostada en el lugar. El detenido resultó ser un tal Ramón, vecino de San Roque. Fue interrogado inmediatamente, declarando que trabajaba en Puente Mayorga y que se dirigía a su domicilio, y que al pasar junto a la alcantarilla tuvo una necesidad fisiológica, por lo que bajó a la cuneta, momento en el que vió un sobre y por curiosidad lo recogió, sin saber de que se trataba. Tras lo cual fue sorprendido por los policías, apostados a cada lado del camino que conduce a Puente Mayorga, concretamente a su cruce, disfrazados y ocultos entre la maleza y cañaverales, que se abalanzaron sobre él pistola en mano y ordenándosele que se pusiera con las manos arriba y soltando el sobre que mantenía en su mano derecha.

Podemos imaginar que tras el susto, la necesidad fisiológica que lo había llevado hasta allí se interrumpiría, y suponiendo que aún no estuviera en plena faena y que el pantalón estuviera en la cintura, lo cual, como puede intuir el lector, no reza en ningún documento oficial.

Una vez terminada la declaración, la policía procedió a comprobar cuanto Ramón había manifestado, y tras proceder el correspondiente mandamiento judicial de entrada y registro, se personó en su propio domicilio de San Roque, donde le examinaron todos los escritos y papeles que tenía en su casa. La policía pudo comprobar, finalmente, que el citado Ramón no sabia leer ni escribir, tan sólo poner su nombre y apellidos, no encontrándose nada que lo relacionara con los anónimos. Por lo que una vez terminadas las comprobaciones fue puesto en libertad, pues todo había sido fruto de la casualidad. Seguro que Ramón, cada vez que pasara por el lugar en cuestión, se acordaría para siempre de las consecuencias que le trajo ese inoportuno apretón.

El día 9 de octubre de 1948, sobre las 14 horas, como resultado de un servicio montado por la policía en las inmediaciones de del cruce de Puente Mayorga, confluencia del camino de dicha barriada con la carretera general de La Línea de la Concepción – San Roque, resultó detenido un menor de 14 años, estudiante, llamado Francisco, quien fue sorprendido en el momento que el que intentaba marcharse después de haber recogido un sobre que previamente había sido colocado en el lugar por la policía, concretamente en la alcantarilla que existía en el mencionado camino, tal y como había sido indicado en el escrito que había recibido don Eleuterio. El menor fue trasladado a su domicilio con el fin de investigar los posibles utensilios de escritura con los que se había confeccionado los anónimos recibidos por los industriales, haciéndole entrega los familiares de Francisco de una pluma estilográfica, un tintero con tinta azul y un nivel de albañil que utilizaba el joven para hacer los croquis como regla.

Ante la policía, el menor se confesó autor de los diversos escritos remitidos a varios industriales de la Línea de la Concepción, y que supuestamente le dictaba su vecino José, quien le había prometido que si conseguían algún dinero le haría un regalo. Tras esta declaración, la policía detuvo también a su vecino.

El día 9 de octubre de 1948, siendo las 15´38 horas, comparecía ante el comisario y secretario de la policía de La Línea de la Concepción, el tal José, de 25 años de edad, de profesión albañil y vecino de la Línea de la Concepción, quien declaraba que en el momento de su detención se encontraba en libertad condicional. Manifestaba también que anteriormente había trabajado en Gibraltar, hasta hacía unos dos meses, durante todo este tiempo, como no había entregado el pase de trabajo, se había atrasado en el cambio de divisas que está obligado a efectuar y ante el temor de que le fuera retirado el pase, decidió, acuciado por esta circunstancia en que se encontraba al llevar cierto tiempo sin poder trabajar, sacar algún dinero por medio de los escritos anónimos amenazando a personas que él creía acaudaladas de La Línea de la Concepción. Así esperaba conseguir algún dinero para salir de la situación en la que se encontraba, sin trabajo y sin poder efectuar el cambio necesario de cuatro meses de retraso que tenia en el libro de divisas, anejo al pase de trabajo para Gibraltar.

Para conseguir su objetivo pensó mandar un anónimo al tal don Pedro, creyendo que seria fácil que éste accediera a su petición, pero al no saber leer ni escribir decidió utilizar a un vecino Francisco del mismo patio, menor de edad, para que lo escribiera, y a quien le estaba enseñando a hablar en inglés, y que además sabía leer y escribir bastante bien.

El día 30 de septiembre, sobre las 13 horas, José se dirigió por la carretera del cementerio al fortín citado en el escrito, encontrándose un sobre blanco que contenía papeles en blanco, por lo que pensó que don Pedro se había burlado de él y decidió escribir un nuevo anónimo para exigírle más dinero. Acompañados por su vecino, y en bicicleta, el 2 de octubre del mismo año, sobre las diez de la mañana, fueron al lugar indicado a comprobar si se había depositado el dinero. Pero al no encontrar nada, volvería solo José sobre las seis de la tarde del mismo día para comprobar que seguía sin haber nada. Al ver que no conseguía nada del tal don Pedro, decidió probar suerte ahora con don Antonio , y así tras enviar una nueva carta anónima el día 4 de octubre, sobre las 12 de la noche debía de recoger el sobre en el lugar indicado, pero pensando que era de noche y que difícilmente vería la señal decidió de dejarlo para el día siguiente sobre las 10 de la mañana, pero tampoco encontró nada.

A pesar de todo, insistió en el intento de conseguir dinero como fuera y volvió a hacer otro escrito, esta vez a un tal Andrés a quien una vez mandado el anónimo. El día 6 a las 11 de la mañana y por la tarde se presento José en el lugar donde debería estar el sobre conteniendo el dinero, pero tampoco habían depositado nada, por lo que volvió a mandar otro escrito recordatorio del anterior; y aún otro más a don Diego . Pero el día 7 por la mañana tampoco encontrando sobre alguno, y por la tarde sobre las 19 horas, esta vez en unión del joven Francisco tuvieron que desistir al advertir la presencia de la policía, volviendo ambos a sus respectivos domicilios.

Al día siguiente escribieron dos anónimos más. Uno de ellos dirigido de nuevo a Andrés y el otro a don Eleuterio, este último deposito en el suelo de su establecimiento por el joven, quien entró con el pretexto de comprar una estampa. Tras ello, el 9 de octubre, José mandó a Francisco para que sobre las trece horas fuera a Puente Mayorga a comprobar si en la alcantarilla se encontraba el ansiado sobre y con la intención de hacérselo llegar posteriormente a José . Pero sobre las 14 horas, cuando estaba esperando el regreso de su cómplice con las novedades, fue detenido por la policía en su domicilio.

En auto, de fecha 14 de octubre de 1948, se procedió a decretar su prisión provisional sin fianza. El fiscal pidió para José una pena de doce años y un día de reclusión menor con la accesoria de inhabilitación durante el tiempo de la condena. En tanto que el menor Francisco debería ser puesto a disposición del tribunal tutelar.

El juicio

El 11 de junio de 1949 se reunió en Algeciras el Consejo de Guerra ordinario. El Ministerio Fiscal consideró los hechos constitutivos de un delito de anónimos con amenazas, solicitando la pena de doce años y un día de reclusión menor. La defensa por su parte estimaba que no se había observado intimidación precisa para que tal delito existiera, y que los perjudicados no habían llegado a creer en ningún momento que se trataba de guerrilleros, por lo que consideraba que debería considerarse como un delito común tipificado en el código penal de amenazas, o bien alternativamente apreciar en el de anónimos la atenuante muy calificada de intención y penar esta conducta con dos años de prisión menor.

La Sentencia

Finalmente José fue condenado como autor de un “delito continuado de exigencia de dinero con anónimos” a la pena de ocho años y un día de prisión mayor, con la accesoria de suspensión de todo cargo publico, profesional, oficio y derecho de sufragio durante el tiempo de condena, sirviéndole de abono en su totalidad para el cumplimiento de la pena impuesta la prisión preventiva sufrida, sin que corresponda serle exigidas las responsabilidades civiles.

Ratificación de condena por indulto:
Condenado a la pena de, 8 años y 1 día
Abono prisión preventiva, 9/10/48 al 25/06/48, 8 meses y 20 días
Indulto concedido, 1 año, 9 meses y 4 días
Indulto concedido, 2 años y 1 día
Quedando por cumplir, 3 años y 1 día
La pena quedaría extinguida, después de aplicados los indultos concedidos, el 25 de septiembre de 1954

La historia de la guerrilla antifranquista en la provincia de Cádiz, sobre todo en la Serranía de Ronda y Campo de Gibraltar, no puede analizarse por las actuaciones de algunos grupos alejados de lo que fue el verdadero movimiento en la zona, puesto que en algunos momentos pudo parecer que actuaban como delincuentes comunes.

La guerrilla, y quienes la componían y colaboraban con ella, fueron hombres y mujeres con ideales de libertad. Anarquistas, comunistas o antiguos miembros de la UGT, quienes tenían como único objetivo por el que lucharon y murieron el derrocar el régimen franquista impuesto por la fuerza. Decidieron hacerlo por la vía armada en los montes, contando con ayuda en las ciudades de otras personas, amparados en la clandestinidad y con la esperanza de que las organizaciones políticas y sociales volvieran a España tras la guerra y la posguerra.

Durante mucho tiempo fueron perseguidos encarnizadamente, considerados como bandoleros, aplicándoseles la ley de fuga, sufriendo ellos y sus familiares vejaciones y persecuciones de todo tipo. Pero el 16 de mayo de 2001 el apelativo de bandoleros quedaría atrás. Desde ese día, y para siempre, los guerrilleros antifranquistas están situados en la Historia en el lugar que les corresponde, por su voz, por su palabra, por sus hechos y por el reconocimiento del pleno del Congreso. Hoy todos ellos han pasado a formar parte de nuestra Memoria Histórica.


Luis García Bravo
14 de mayo 2009





de la Página web http://www.garciabravo.com/



Quiero dar las Gracias a Francisco Santos por haberme dado a conocer este Trabajo y a Luis Garcia Bravo por permitirme su publicación en La Linea en Blanco y Negro

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